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Desde tiempos inmemoriales las embarcaciones de vela han abierto horizontes y roto fronteras. Sin más energía que el viento, los barcos descubrieron lejanas tierras e incluso nuevos continentes.
Hoy en día, nuestros sistemas de comunicación y transporte son menos románticos y dependen casi exclusivamente del petróleo, ese líquido pegajoso y negruzco. Pero hay un problema: como todos los recursos naturales, el petroleo es un bien finito y tarde o temprano se acabará... y entonces ¿qué?
Es hora de innovar, de pensar en el futuro, tal y como lleva haciendo desde el año 2003 en PlanetSolar, un equipo multidisciplinar que ha diseñado y construido el mayor barco solar del mundo. Una embarcación impresionante con el que pretenden demostrar que la navegación sin diesel es posible, eficiente y práctica.
En palabras del responsable del proyecto, Raphael Domjan:
"Con la ayuda de la tecnología y gracias a nuestros conocimientos, podremos pasar de la era del petróleo y los combustibles fósiles a la era del sol y de toda la energía fenomenal que nos envía a cada hora, todos los días y que vendrá a nosotros durante miles de millones de años más. La sociedad actual está viviendo una revolución industrial basada en el uso exclusivo de los recursos fósiles, producto de la edad del planeta. Tenemos que evolucionar hacia una sociedad de explotación de las fuentes de energía renovables. Es la única manera de crear una sociedad más responsable y duradera".

El catamarán consta de 500 metros cuadrados de paneles solares instalados sobre su cubierta y es capaz de transportar a 50 personas a la velocidad nadad despreciable de 15 nudos (unos 25 kilómetros por hora, la velocidad más alta alcanzada por una embarcación solar).
Y lo más importante... ¡funciona! Se inauguró en abril de este mismo año y como dice Domjan: "esto no es un laboratorio con teorias e inventos para un futuro muy lejano. Son aplicaciones para hoy".
