La aseguradora Zurich, junto con el estudio de arquitectura Arup, han realizado un estudio
para aventurar como serán los hogares dentro de 70 años. Predicen que
la filosofía de los diseños arquitectónicos será la sostenibilidad: en
el techo tendrán depósitos que recojan el agua de la lluvia y la
potabilizarán para consumo humano, será capaz de reciclar el agua que
hayamos usado las casa, para regar los jardines o para ducharnos.
La
energía vendrá de unos paneles solares, que recubrirán la fachada.
Debido al calentamiento global, el aislamiento térmico de las paredes
será fundamental, pero no para dejar escapar el calor, si no para no
dejar que el frío que provenga del aire acondicionado se escape. En ese
estudio, predicen que la temperatura de la tierra habrá aumentado 7
grados, es decir, que en España se llegará a los 52 grados de
temperatura en verano, por lo que este aspecto será fundamental en las
casas del futuro.
Respecto a los aparatos, la tecnología Oled,
responsable de crear pantallas tan finas como la hoja de un papel y
flexibles casi como la plastilina, revolucionará los teléfonos móviles,
los televisores y casi cualquier aparato que nos imaginemos. Para
muestra, este impresionante vídeo de Microsoft en el que se ve cómo
esta tecnología puede revolucionar la manera en la que nos comunicamos.
¿Y ahora? Pero
no tendremos que esperar mucho para disfrutar de aparatos y casas tan
revolucionarias. Ahora mismo, y más allá de televisores y ordenadores
último modelo, se pueden comprar una serie de muebles y aparatos que
parecen sacados de una película de ciencia ficción:
Ovei,
es una mezcla de templo budista, spa y máquina recreativa. Se trata de
un aparato con forma de huevo, en el que dentro hay una pantalla y un
sistema de audio 5.1 en el que se puede ver películas, jugar a
videojuegos o aislarse del mundanal ruido.
Todo fresquito,
porque también posee un sistema de refrigeración. Esta cápsula
multimedia ha sido disñeada por ingenieros de la escudería McLaren de
Formula 1 y su precio es de 57.000 euros. Su filosofía parece ser la
misma que la de un adolescente enfadado con el mundo: buscar el máximo
aislamiento para disfrutar.
Silla-altavoz Otro ejemplo de mueble futurista es Sonic Chair. A pesar de su nombre, más que una silla se trata de un altavoz donde nos podemos sentar.
En
su interior posee tres salidas de audio y luces relajantes. Sus
creadores aseguran que echarse una siesta de media hora en su interior,
con música y su combinación de luces, equivale a dormir una noche
entera del tirón. Ideal para los más estresados y para los más
pudientes, ya que cada Sonic Chair cuesta 6.000 euros, y está
disponible en 35 colores.
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